El Coaching nos remueve para bien

Coaching.

En el post de está semana publicamos un testimonio de lo que significó un proceso de Coaching a una de mis clientes. Respetando una de las máximas del Coaching, que es la confidencialidad sobre la identidad de los clientes por parte del coach, no vamos a desvelar su nombre puesto que, en esta ocasión, ella prefiere preservar su nombre.

Te recomiendo que continúes leyendo pues no te dejará indiferente.

Nunca me he considerado una persona problemática, pero hubo un tiempo en el que no entendía qué estaba sucediendo con mi vida, porque mirara donde mirara, únicamente encontraba caos. Y no cualquiera, qué va, de ese que se presenta ordenado y al que llegas a acostumbrarte, como cuando pasas de dormir solo a dormir con alguien y padeces trastornos del sueño en su ausencia.

Esta vida inventada parecía funcionar y podía ser rica en matices, interesante y trepidante a la vez que anodina y vacía.

Sentía necesidad por ordenar ideas, personas, sentimientos, valores… pero los días iban pasando y nunca encontraba un buen momento. Qué típico eso de buscar el mejor momento para todo; porque el mejor momento siempre es cualquier momento.

Entonces, alguien me habló del Coaching.

  • Quiero descubrir qué me pasa, por qué no avanzo si me estoy moviendo, o qué me impide tomar decisiones.
  • Si necesitas aclararte, no lo dudes, el Coaching te servirá para encontrar respuestas. Te ayudará a conocerte. Desde la toma de conciencia de quiénes somos, dónde estamos y qué queremos, es como lograrás avanzar.

¿Qué te propones conseguir?

Llamé a Marian Gil porque una amiga me había recomendado que mantuviera, al menos, una conversación con ella. Y la tuve. Solo me hizo una pregunta y con ella establecimos un compromiso y una hoja de ruta para comenzar el proceso. Estuvimos más de cuatro meses realizando charlas telefónicas, sesiones presenciales y manteniendo correspondencia por correo electrónico.

Durante todo ese tiempo, como si de una metáfora se tratara, conseguí desatar la barca y alejarme de la orilla para emprender un viaje realmente sorprendente, del que es difícil volver indiferente.

Estas son las conclusiones más destacadas de mi viaje:

  • Solo desde la confianza en uno mismo es posible alcanzar la confianza en los demás.
  • Estar en armonía con nuestros valores nos ayuda a estar en calma, en equilibrio. Ahora, sé reconocer por qué algo no me convence.
  • Cuando tú cambias, cuando te mueves, de manera inevitable también tu alrededor y quienes te rodean cambian.
  • Dentro de nosotros habitan personajes encantadores y peligrosos. ¿Los conoces? Te invito a hacerlo.
  • Reconocer las emociones que sentimos nos ayuda a gestionarlas.
  • Cuando te escuchas, te quieres y te respetas, tomar decisiones no es tan difícil.

Comparto estas reflexiones, mi punto de partida y mis lecciones aprendidas. En medio, queda el proceso que desarrollé junto a Marian, un viaje de ida y de vuelta del que me he traído, gracias al Coaching, herramientas y recursos con los que antes no contaba para subir escalones, afrontar decisiones, para fluir.

A menudo, me sorprendo de cuánto provecho le he sacado a las sesiones que realizamos juntas. Cada día aprendo algo nuevo. Querida Marian, tenías razón: el Coaching remueve para bien.

Si quieres conocer más testimonios de clientes que han vivido un proceso de Coaching o formación con Marian Gil puedes ojear esta sección de mi blog “dicen de mí”.

Muchísimas gracias a todos los clientes que nos aportan sus testimonios y experiencias.

 

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