El cine es una fábrica maravillosa de sueños

El pasado sábado asistí, junto a mi madre y unas amigas, al Festival de cine de Zaragoza. Allí convivieron actores y directores de renombre José Coronado, Amaya Salamanca y Gracia Querejeta, junto a directores noveles y con muy pocos recursos económicos para llevar adelante sus proyectos.

Amaya Salamanca y MarianCuando los premiados hablaban al recoger sus galardones, había agradecimiento a su equipo, al jurado, a las personas que habían confiado en ellos, al público.

Muchos premiados me impactaron pero recuerdo a un matrimonio gallego, director él y productora ella de un corto. Invirtieron todos sus ahorros en este proyecto, porque no encontraron financiación. Este gran inconveniente no les hizo desistir ante su sueño. Casi 40 personas, amigos y familiares, trabajaron con ellos de manera altruista apoyándoles. Primera recompensa, reconocimiento a su trabajo en el Festival de cine de Zaragoza. Seguro que llegan muchos más.

Más gente anónima que con recursos precarios consiguieron ganar. Unos niños de colegio público rural de la provincia de Zaragoza, con una cámara casera pero con una gran historia, con una gran ilusión por parte de los actores (niños del colegio), con la emoción, las ganas  y la entrega de la profesora, fueron los premiados.

Frases como “el cine es una fábrica maravillosa de hacer sueños”, “tener motivación para seguir en su sueño, a pesar de no haber dinero para contar historias” de José Coronado, la emoción que afloró en Gracia Querejeta cuando le dedicó el premio a su padre.

Amaya Salamanca, nos contó la primera vez que vino a actuar al teatro Principal de Zaragoza, en sus comienzos, lo nerviosa que estaba cuando salía a actuar. Nos confesó  “hoy también estoy nerviosa pero siento el calor del público”. Cuando ves a estar personas en las distancias cortas (estaba en la segunda fila detrás de ellos), te das cuentas que no les ha llegado todo tan fácilmente, que también tienen sus sueños, sus miedos, sus emociones, sus recompensas, sus nervios.

Cuando humanizamos a estas personas nos damos cuenta que lo han conseguido porque han creído en ellos. La última entrevista de Penélope Cruz, la he leído viéndola como una mujer, madre de familia, profesional de su trabajo.

Ante la pregunta te sigues poniendo nerviosa, ella contesta, “los primeros días sobre todo o cuando te enfrentas a ese trabajo que el resultado depende de muchos factores que no puedes controlar”

Le preguntan cuál es el termómetro para saber si lo hace bien o no, contesta “yo misma. Con el tiempo he aprendido a verme y a ser objetiva, ya no me torturo como antes.”

¿Mis sueños? “Salud y tranquilidad”. Y para finalizar le preguntan En este momento de tu vida ¿hay algo que te quite el sueño? “Y responde probablemente lo mismo que a ti. Las cosas importantes de verdad son las mismas para todo el mundo”

 Que te transmito con estas reflexiones… nadie es mejor que nadie, todos somos personas con nuestras emociones, sentimientos y pensamientos.  Te invito a que se cumpla tu maravilloso sueño. Yo lo estoy haciendo.

Marian Gil

Soy Marian Gil, coach certificada en Coaching e Inteligencia Emocional. Acompaño a particulares y empresas en sus procesos de cambio y desarrollo.

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