EL CUENTO DE LAS CREENCIAS QUE NOS ATAN

El coaching es mucho de estar en el aquí y ahora. No sé si será por que en estos momentos estoy trabajando la inteligencia emocional con los niños, en el II Campus Cinematográfico, pero siento la necesidad de contaos un cuento. No dejéis de leer hasta el final porque es impactante como nos limitan las creencias.

Es un cuento que llevo en mis talleres de “Miedos y creencias que nos frenan”

“Había una vez, hace ya algún tiempo, un padre y un hijo fueron al circo que, en esos días, visitaba la ciudad. Antes de la función se permitía a los visitantes que pasearan entre las jaulas para poder contemplar a las fieras salvajes que más tarde aparecerían en el espectáculo.
Jirafas, tigres, leones, osos pardos… El niño estaba alucinado, impresionado… Pero algo llamó poderosamente su atención… Y se lo hizo saber a su padre:

– Papá, fíjate en ese elefante… Es enorme, gigante, y en lugar de estar encerrado en una jaula inmensa, está atado por una pierna a una estaca clavada en el suelo. ¿No te parece que podría romper la cadena que le sujeta con mucha facilidad?

– Estás en lo cierto, no comprendo por qué el elefante no se libera. Decidieron preguntarle al domador para que les aclarara sus dudas.

– Oh -les dijo. Esta es una de las mayores enseñanzas que he obtenido yo del circo… Os felicito por haber percibido el detalle. Os lo voy a explicar: estáis en lo cierto, este elefante podría arrancar la daga que le mantiene sujeto, simplemente con proponérselo… Pero no lo hará.

-¿Por qué?- preguntaron padre e hijo al unísono.

– Nació en cautividad y al poco de nacer se le ató una cadena en la pierna y se le fijó a una daga clavada en el suelo como la que hoy habéis visto. El pobre animalito lucho y luchó para intentar liberarse, estuvo días y noches peleando con la cadena, intentando arrancar la daga… Meses de lucha sin cuartel que terminaron con un pequeño elefante cansado y rendido, que renunció a luchar más porque había asumido su derrota. Y, aunque ha crecido y con su fuerza actual podría liberarse sin esfuerzo, su mente le mantiene cautivo.

Padre e hijo estaban atónitos ¡Podía escapar y no lo hacía porque desconocía su actual potencial, porque había asumido como permanentes sus limitaciones de infancia!

– Hijo mío, recuerda bien la lección que hoy hemos aprendido: aunque intentes algo y no lo consigas, no dejes de intentarlo… Porque puede que tus nuevas aptitudes te hagan apto y capaz de lo que antes para ti era un imposible.”

Mirémonos a nosotros mismos y planteémonos: ¿Tenemos algún miedo que nos está impidiendo liberarnos y alcanzar el éxito? Quitémonos las creencias limitantes que nos impiden avanzar y descubramos la fuerza que acompaña a nuestro desarrollo personal… Es una experiencia única… Y transformadora.

Las creencias son convicciones. Tu vida la enfocas según tus creencias. Hay que cambiarlas y se pueden cambiar. Va a costar pero se puede cambiar.
Debemos desprendernos de las costumbres, ideas, tradiciones y temores que nos causan infelicidad y que no nos permiten vivir la vida que soñamos.

Marian Gil

Soy Marian Gil, coach certificada en Coaching e Inteligencia Emocional. Acompaño a particulares y empresas en sus procesos de cambio y desarrollo.

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